porqué los fridos

En 1943 Frida Kahlo comienza a dar clases de artes en la facultad de la Escuela de Pintura y Escultura (parte del Ministerio de Educación y más conocida como "La Esmeralda") de la ciudad de México. Su personalidad cautiva rápidamente a sus alumnos, algunos de los cuales están tan cercanos a ella y a su ideología que comienzan a ser conocidos como Los Fridos.

La maestra decía que el arte tiene que salir a la calle, al pueblo, que el arte es para todos. En eso creemos, y es por eso que nuestro centro cultural lleva por nombre Los Fridos.

Historia

En 1943 Frida Kahlo fue nombrada maestra  de la Escuela de  Pintura y Grabado de la SEP. Poco después, se formaría un grupo de alumnos destacados,  Los Fridos (nombre que recibía el grupo integrado por Fany Ravinovich, Arturo García Bustos, Guillermo Monroy, Tomás Cabrera y Erasmo Vázquez, junto con los alumnos Ramón Victoria, Lidia Briones y  María de los Ángeles Ramos.)

 

Uno de los proyectos más importantes que proponía la atrevida maestra tenía que ver con sacar a sus alumnos de la escuela y ponerlos en contacto con la realidad: salir al mercado, a la calle. Al estar enterada del gusto de sus alumnos por el muralismo, les ofreció pintar la pulquería La Rosita, ubicada a una cuadra de la casa de Frida, sobre la calle Londres, esquina con Aguayo, en Coyoacán.

 

Este proyecto (recordado con mucho cariño por el artista Tomás Cabrera y el relato que dejó a su familia), fue uno de los mejor recibidos por los vecinos de Coyoacán que lo visitaban para deleitarse con imágenes plenas llenas de color.

 

Ideado por los estudiantes, nadie esperaba la magistral obra de arte. Los murales hicieron singular éste lugar. Se caracterizaron por sus colores vívidos, escenas donde el indígena es el protagonista; su temática está influenciada por la Escuela Mexicana de Pintura.

 

Todo era un experimento, esto era nuevo para Frida (quien nunca había dado clases) y sus alumnos. Frida no tocaba los bocetos, sólo conversaba con sus alumnos acerca de lo que era más conveniente para el lugar. Esto generó que ellos se arriesgaran y crearan sus propias pinturas, terminando en un trabajo excelente.

 

La pulquería fue el lienzo que puso al alcance del  pueblo el arte durante algunos años, dejando así que los vecinos contemplaran una pintura de la misma forma que se hacía en los museos y en las importantes  galerías.

 

La Rosita fue demolida en 1958. Sus asiduos visitantes eran personas humildes, del propio barrio. El lugar atrajo diversas miradas de quienes, interesados en el folklore, iban a conocer sus famosas pinturas murales y otros tantos a tomar pulques de diversos sabores que La Rosita ofrecía.